Una Participación Masiva y Emotiva
Más de 5.000 personas han culminado exitosamente la 45.ª edición de la Subida a Lluc a pie, un evento emblemático que ha reunido a peregrinos de toda Mallorca. El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, participó en esta significativa caminata nocturna, organizada por segundo año consecutivo por la institución insular, tras haber asumido la responsabilidad del evento luego de que los blauets de Lluc manifestaran su incapacidad para continuar con la organización debido a limitaciones de recursos.
La travesía comenzó en la plaza des Bestiar de Inca, donde el presidente Galmés dio el banderazo de salida, expresando su entusiasmo por ser parte de esta tradición que, a lo largo de los años, ha mantenido vivo el sentimiento de pertenencia a Mallorca. La jornada se desarrolló en un ambiente de camaradería y sin incidencias, con peregrinos provenientes de 45 municipios que recorrieron el camino al santuario durante toda la noche.
Un Viaje de Fe y Tradición
La experiencia de cada peregrino fue única, ya que muchos se unieron a la caminata por motivos de fe, tradición o simplemente para compartir momentos con otros. Al llegar al santuario de Lluc, todos fueron recibidos con chocolate caliente, un gesto que simboliza la hospitalidad y el espíritu de comunidad que caracteriza a este evento.
Los actos en Lluc continuaron con una colorida celebración de gigantes y una ceremonia institucional y religiosa de bienvenida. La Asociación de los Antiguos Blauets, junto con representantes de diferentes pueblos, ofrecieron ramos y productos locales, culminando con una eucaristía presidida por el obispo de Mallorca y acompañada por la Coral de los Antiguos Blauets, que llenó el ambiente de música y devoción.
Seguridad y Coordinación para una Jornada Exitosa
Para asegurar el correcto desarrollo de la jornada, el Consell de Mallorca implementó un amplio dispositivo de seguridad y coordinación, que involucró a más de 200 efectivos de diversos servicios. Este operativo incluyó cuerpos de emergencia, policías locales, servicios sanitarios, protección civil y voluntarios, todos comprometidos a garantizar la seguridad de los participantes.
Además, se establecieron centros de operaciones en Inca y Lluc, junto con un sistema de comunicaciones digitales que permitió mantener la cobertura durante todo el recorrido. Gracias a este esfuerzo conjunto, la Subida a Lluc no solo se consolidó como un evento significativo en el calendario de Mallorca, sino que también reafirmó su importancia como un símbolo de unidad y tradición entre los ciudadanos.
